Esa “menesterosidad de la práctica pedagógica”, tan cargada de necesidades, de fracasos y desilusiones, esa permanente “conciencia de pecado”, ha hecho que muchos maestros consideren su profesión como algo pasajero, transitorio, fugaz. Y, por esa vía marchan a la deserción y al abandono, cuando no a la asunción de comportamientos acomodaticios, oportunistas, conformistas y hasta nihilistas, con respecto a sus actividades y quehaceres. Consideran muchos maestros, no sin razón, que todo aquello en lo que los atarean y ocupan, carece de sentido y de importancia social.
Estos son apartes del escrito de Julio Cesar Carrión profesor universitario de Ibagué Universidad del Tolima, en Semanario Virtual Caja de Herramientas. Para ver todo el documento, clic aquí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario